martes, 17 de julio de 2012

La iglesia apoya los recortes de Rajoy


No se corta. No tiene verguenza. Está España en llamas. Cada vez más pobres. Y Rouco, la voz más importante de la Iglesia Católica Española suelta esta perla: pensaba que tenía confianza en que los recortes económicos y sociales ordenados por el Gobierno "contribuyan a mejorar" la situación "de las personas y las familias" para "poder superar la crisis". Fuente

Es indignante. ¡¡Cómo van a mejorar la situación de las personas los recortes que se están haciendo!! No los comparte nadie, salvo el Partido Popular, los grandes empresarios, el capital y la banca.
¿De qué lado está Rouco? ¿del  pobre, del Evangelio, de Jesús?

Es indignante que mientras la Iglesia de base se parte la cara ayudando a las víctimas de esta crisis económica, diseñada y preparada por el capital para hundir al pobre, mientras las cáritas de las parroquias no dan abasto... este señor se ponga del lado del rico.

Es decir. Yo estoy al lado del empresario, del que despide, del que crea pobreza, le apoyo en sus políticos, le consigo una limosna con las que alimento a esos pobres que el generoso empresario ha engendrado.

¡¡ Pero qué disparate es este!!

Al igual que el pueblo se está levantando, son las bases de la Iglesia, las que tienen que hacer la revolución y quitar a estos mandatarios que en nombre de Dios se ponen de parte de los ricos.

O revolución, o muerte. Y no creo que esté Cristo por resucitar dos veces.

domingo, 8 de julio de 2012

El maricón y Cáritas


Pablo es maricón, homosexual, gay, o AMS. Eso depende de la cantidad de amor a Dios u odio del que se refiera a él cuando hable.
Nació en una familia cristiana, de esas que le gustan a los Papas. Con cinco hijos, un padre trabajador, una madre correcta. Ni su padre bebía ni su madre era una mujer sometida. Pero él, cuando adolescente se enamoró de otro hombre, de un chico, de su misma edad.
Y siguen juntos. Han pasado ya 25 años, durante los cuales han visto romperse muchas parejas heterosexuales, todas ellas casadas por la Iglesia. Incluso, alguno de estos hombres separados eran catequistas que dedicaban mucho tiempo al día a decirle a los demás lo que tenían que hacer, sin decir lo que él hacía, claro.
Pablo es culto. Fue a la universidad, tiene grandes conocimientos de teología. Lee bastante. Todos los días lo primero que lee es el evangelio. Pablo, que es moderno, tiene un smartphone donde lee la mayoría de noticias religiosas y blogs en castellano. También los lee en otros idiomas. Domina el francés y el inglés.
Le apena ver como algunos bloggers les atacan. Sí, esos bloggers que se creen poseedores de la verdad, que en nombre de Cristo le odian y le discriminan, y que escriben tan bien y tan alto, que se sienten tan cerca del cielo, que ya han abandonado y desconocen el dolor, lo que sienten, lo que sufren, en la tierra, en la superficie, los hombres y las mujeres.
Pablo admira a esos sacerdotes, obispos y laicos que saben más de la homosexualidad que él mismo. Se llega a plantear si estos sacerdotes, obispos y laicos que dedican todas sus energías contra las personas homosexuales, olvidando temas como la pobreza, el paro y las injusticias sociales, realmente tienen un problema psicológico de aceptación de su propia sexualidad o la ajena.
Pablo conoce a Cristo y le adora en el rostro del prójimo. No insulta a nadie. No discrimina a nadie. No odia a nadie. No odia ni incluso a los que le odian.
Pablo dedica mucho tiempo a su parroquia. Colabora con Cáritas repartiendo alimentos en estos tiempos de crisis. Pablo tiene muy claro que no es esa la manera que Cristo pedía para ayudar al pobre. Que se puede hacer de manera puntual, en casos de extrema necesidad, como ahora. Pero que lo que realmente hay que hacer es cambiar el sistema: instaurar el Reino de Dios aquí en la Tierra, y no cuándo te mueras.  Pablo sabe que el sistema capitalista - criticado y olvidado ya por Juan Pablo II - engendra pobreza. Sabe que el Partido Popular apoya al sistema capitalista. Sabe que los obispos apoyan en general a todo aquello que no sea la izquierda. Y sabe que es el mismo sistema que engendra la pobreza, quien ayuda a los pobres, para que sigan dependiendo de ellos y hacerlos rehenes.
Por eso, Pablo reza mucho. Reza por los pobres para que dejen de serlo. Reza contra las injusticias del mundo, pidiéndole a Cristo fuerza para hacer la revolución en la Iglesia y qué esta sea Madre y Maestra, también de los pobres y no Señora y Protectora.
Reza a la Virgen María y les pide por sus amigas lesbianas. Invisibles. Ni los homófobos católicos se meten con ellas. Ni las atacan. Sólo lo hacen con los hombres. Porque les ven débiles y en su maldad, ven al homosexual como alguien con algo femenino. Por eso les discriminan. Reza por esa discriminación contra la mujer a lo largo de todos los siglos.
Pablo perdona a cada homófobo que no conoce el amor. Ni en lo personal ni en el amor a Cristo. Pablo se entristece cuando ve que estos homófobos sólo buscan en la Iglesia el poder personal, tanto para situarse en un buen puesto como en una oficina bancaria como para satisfacer su ego personal leyendo un pregón pseudorimado en una semana santa.

Pablo les quiere. Ellos le odian. Y en medio está Dios. Adivinen ustedes de que parte está.

www.cristianoindignado.com

martes, 3 de julio de 2012

Echar a Cristo a patadas del templo.

Muy mal anda la Iglesia cuando tiene que desalojar a los pobres de sus templos. Mal. Pero que muy mal. Mal cuando hacen todo tipo de justificaciones. Pero que nadie los cree. Porque esos de la Almudena, sobraban y fueron desalojados. Porque luchaban contras las políticas del PP. En Jerez, se meten cuando quieren en las Iglesias y no pasa nada. Pero claro, aquí luchaban contra otro gobierno de otro color.
De verguenza. Y de pecado. Porque a los que ha echado esta jerarquía a la calle no eran meros desalojados. Era el mismo Jesucristo.

lunes, 2 de julio de 2012

Ese Dios cruel en el que no creo...

Me gusta la radio. Me encanta la radio. Hago radio. No puedo vivir sin ella. Escucho mucha radio, y entre ellas, a veces, Radio María. Digo a veces, porque como todas las emisoras, tienen programas buenos y programas malos, o programas que no te interesan nada.
Suelo escuchar cuando regreso del trabajo uno que se llama 'Entre amigos', que lo presenta una chica que creo que se llama Mónica Martínez.
Es un buen programa, una buena idea, la radio participativa me encanta... pero las cosas que escucho... a veces me duelen, sobre todo, porque sé y estoy seguro que las dicen personas con muy buena voluntad.
Escuchaba hace unos días a alguien pidiendo por la enfermedad de alguien, para que Dios y el manto santísimo de la Virgen, como dicen, curaran la enfermedad.
Por experiencia, sé que éste es un gran error. Dios ni la Virgen ni cura ni salva. Porque si pudieran hacerlo ¿qué crueles dejar morir con muchísimo sufrimiento a personas como mi hermana, con un cáncer de mama, no?
Mi hermana, muy creyente como estas personas que llaman a esa radio, el día de su muerte, me lo dijo: Nadie me escucha. Mi hermana murió pensando que ni Dios ni la Virgen la habían querido ayudar, porque mi hermana era joven, tenía muchas cosas que hacer aún y sobre todo, quería vivir.
Esa catequesis del Dios que te da lo que le pides, es el causante de muchas crisis de fe.
Así que no sé ni entiendo porque una parte de la Iglesia, y en concreto, un programa como al que me refiero, sigue entrando por ahí, por esa manera de dar una catequesis que te aleja de Dios y sólo te lleva al abismo.

domingo, 1 de julio de 2012

El Opus en Jerez

Es curioso el Opus Dei sólo es noticia una vez al año. Cuando celebran la presunta santidad de su fundador. No existen. Su comportamiento, si no les conociera, se parece cada día más al de una sociedad secreta.

Una celebración de la Eucaristía conmemoró en la tarde de ayer en la Santa Iglesia Catedral del Salvador a San Josemaría Escrivá de Balaguer, de quien ayer se celebró su día. Monseñor José Mazuelos Pérez, obispo de Asidonia-Jerez, ofició esta misa que reunió a los fieles de la Prelatura del Opus Dei así como cuantos se sumaron, incluidos sacerdotes concelebrantes.
Fuente: La Levantá Digital

domingo, 24 de junio de 2012

Tonterías

Iniciamos una nueva sección, dedica a las tonterías que se dicen en nombre de Dios o hablando de Dios. Hoy, la inaugura el obispo de Córdoba. Dice que un pueblo que adora al Señor no debe temer las dificultades. ¡Anda que no! ¡Que se lo pregunten al pueblo judío de los tiempos de Moisés! O ahora... cuánto pueblo de Dios sufre los efectos de la crisis económica... 
Lo peor es que esta tontería lanzada al aire guarda en sí un gran pecado: engañar al pueblo para que piense que Dios sólo y en sí mismo es la solución a las dificultades. No, no es así. Aquí, o te salvas tú o no te salva nada. Dios te acompañará, desde luego, como acompañó a su Hijo en la Cruz... pero recordar, le crucificaron y Dios no pudo evitarlo. Lo podría haber hecho... pero no. Ese Dios no es como los obispos nos quieren hacer creer. El todopoderoso que todo lo consigue.
No. Pretenden con esta frase, que creamos en el célebre Dios que es el opio del pueblo y adormece las conciencias porque ya nos salvará. No es así. Y lo peor, es que ellos, lo saben.

miércoles, 20 de junio de 2012

Una Iglesia para la esperanza

Ya me conoce mucha gente. No es difícil saber que soy muy crítico con la jerarquía católica. Estoy muy indignado, por eso soy un cristiano indignado.
Yo hace tiempo que decidí no ponerme a los órdenes de un obispo. No son coherentes con el Evangelio. No sería yo un buen cristiano si siguiera las directrices por ejemplo: machistas, homófobas o políticas que nos marcan los obispos de España en esta época.
Paso de cumplir lo que nos dicen, porque va contra el Evangelio. Y si tengo que elegir entre el Evangelio y Jesús, está clara cuál es la elección.
Pero también podía haber tirado la toalla en el camino de la Fe. No, no lo he hecho. Tengo una fe fuerte, he soportado tempestades como la muerte de mi madre o mi hermana, y ahí está, intacta.
La fe no se forma así como así, o por lo menos, yo no tuve la suerte de Pablo de Tarso, que la encontró de una manera muy fácil, sí, reconoscámolo, si uno tuviera la suerte de la presencia de Cristo de esa forma, tener fe es muy sencillo, no me vengan con cuentos de los que tenemos que creer sin ver, como Santo Tomás.
Mi fe se construyó gracias al ejemplo del cura de mi barrio, del que aquí os dejo la entrevista que hicimos ayer en la radio.
La coherencia sobre todo. Vivir el Evangelio y no contar el evangelio. Hacer lo que dices y no decir que hagas cosas que no haces. Así es Sebastián, el presbítero, el cura de la Asunción. Tan sencillo y tan grande a la vez.
Me crió en la fe desde pequeño. Me dio la primera comunión. Y a los veinte años me recastó de un sitio muy oscuro – en el ambiente de la Iglesia, me refiero – y hasta hoy.
No falló nunca. Y eso que a veces nos reñía a los jóvenes cuando hacíamos cosas que no le gustaban. Pero bueno. Yo agradezco enormemente el trato que le dio a mi hermana durante su enfermedad, hablando por teléfono con ella y visitándolo en el hospital, cosa que no hicieron otros que debían haberlo hecho por más razones.
Por eso, titulo este post, la Iglesia de la Esperanza. Porque a pesar de todo, a pesar de los indignado que estoy , a pesar que parezca que soy tremendamente pesimista con el futuro de la Iglesia – porque es para estarlo – personas como ésta, iluminan  el camino.
Pero se están haciendo mayores y necesitan renovación. Y no hay. Sólo salen curas de las corrientes conservadoras. Qué misterio.
Ahí os dejo el audio y el vídeo a la entrevista a este gran hombre.